¿Sabías que no tener un buen desarrollo motor influye directamente en las dificultades de aprendizaje? Por eso en nuestra escuela la psicomotricidad diaria, es una actividad ineludible, ya que es un instrumento de prevención de posibles trastornos o dificultades de los aprendizajes escolares posteriores.

Además, también lo fomentamos a través de las clases de natación en nuestra piscina climatizada de sal, dentro de nuestras instalaciones y con nuestro Discovery Zone.

¿Por qué es tan importante la actividad de psicomotricidad de forma diaria?

La estimulación psicomotriz, lleva al niño a través del movimiento a la formación de las estructuras cognitivas de atención, memoria, percepción, lenguaje y a los niveles de pensamiento superiores que le irán permitiendo interpretar las nociones de espacialidad, temporalidad, velocidad, entre otras, al mismo tiempo que su movimiento se hace más autónomo y consciente a través de la expresión y del lenguaje.

En nuestra escuela infantil en las Rozas, uno de los 3 pilares fundamentales de nuestro proyecto educativo, es la psicomotricidad. Nuestro pedagogía se basa en la neuroeducación, teniendo siempre muy encuenta cómo funciona el cerebro en el proceso de aprendizaje.

Reflejos Primitivos:

Los reflejos primitivos se desarrollan en diferentes etapas del embarazo y justo después del nacimiento, y se convierten en la base sobre la cual madura el sistema nervioso, es decir, favorecen la creación y el desarrollo de estructuras neuronales más complejas y, por ello, aprendizajes más complejos.
Esto significa que, una vez han cumplido su misión, los reflejos primitivos deben desaparecer o bien integrarse en estas funciones cerebrales superiores. El bebé desarrolla, por ejemplo, reflejos posturales, que le permiten erguirse, mantener el equilibrio y moverse a medida que va creciendo.

¿Qué ocurre si determinados reflejos permanecen activos y no se inhiben o integran cuando el bebé crece?

PROBLEMAS DERIVADOS
Hay reflejos que permanecen en nosotros toda la vida, como el del parpadeo, el del bostezo, el del estornudo…, pero recientes investigaciones han demostrado que cuando otros reflejos no desaparecen o se integran cuando el bebé se encuentra entre los seis y los doce meses de edad, se detiene el normal desarrollo del sistema nervioso central, que no evoluciona como debiera y no se desarrollan las correspondientes habilidades motoras, percepción sensorial ni la cognición del bebé.
Los investigadores los han llamado reflejos aberrantes, y se convierten en un problema muy serio en distintas áreas funcionales. Entre las más graves, encontramos la percepción sensorial, la coordinación motora gruesa y fina, la cognición y la expresión, lo que supone que se ve muy comprometido el aprendizaje del bebé.

Si te ha gustado este post, quizás te interese leer:

Trabajamos la coordinación óculo manual

Aprendemos a través del movimiento

Trabajamos el sistema vestibular desde bebés

asSomos pequeños artist

Painting with our feet

¿Quieres ver más vídeos como este? Síguenos en nuestro canal de Youtube aquí.